Redactor invitado

Juan Manuel Herrera Traybel

Juan Manuel Herrera Traybel

Argentina

Me llamo Juan Manuel y desde que conocí Bariloche en 2004 siempre me tiró viajar. Enamorado de la Patagonia, trabajé como guía en Tierra del Fuego y en Santa Cruz. Actualmente mi última profesión fue Guía en Parque Nacional Los Glaciares, aunque tuve los trabajos más curiosos y divertidos en el exterior. Acabo de volver de un viaje alrededor del mundo viajando  por los 5 continentes que me demandó un año y medio y estoy escribiendo sobre esto en la web EnUnaMochila.com.

Recorrido 🚂

Vladivostok, en Ruso, significa “dominio del Este”. Esta ciudad portuaria de Rusia, sale al Oceano Pacífico. Allí es donde comienza este pequeño relato de una gran experiencia recomendada para todos los aventureros que busquen derribar mitos. Bienvenidos al Transiberiano.

Pasé dos meses en Rusia, y mi objetivo era claro: Llegar a Moscú porque toda mi vida soñé con estar en la Plaza Roja.  Había visto una foto de muy chico que me había llamado la atención y de allí en más mi curiosidad por la historia y cultura rusa, me ha llevado a interesarme lo suficiente para viajar allí y derribar algunos mitos o incluso hasta confirmarlos. El tren transiberiano fue mi razón para decidirme, pues pasar semejante cantidad de horas recluido en un vagón de tren se me hacía románticamente similar a estar preso de las fronteras como la Rusia Soviética encerrado dentro de la cortina de hierro. Y en éstas circunstancias sólo podía ver lo que se me mostraba a través de las ventanas del tren y sólo podía relacionarme con gente local.

Pasé una buena semana en Vladivostok, para poder aclimatarme a Rusia, el idioma, el acento,  el dinero y el día a día. Por suerte pude aprender algo de ruso previamente y tenía un librito que me salvó la vida varias veces. Conocí mucha gente local gracias a la red social CouchSurfing que sirve para conectar a viajeros con locales y propone distintos eventos en las ciudades e incluso la posibilidad de ser hospedado por ellos.  Me han llevado a conocer lugares, a tomar café, a practicar ruso, incluso querían que bailemos tango o salsa, pero en esta disciplina la verdad que no tengo jurisdicción.  Pegamos tan buena onda que casi todos me vinieron a despedir el día que tenía que subir al tren. No lo podía creer: Yo estaba feliz de materializar el sueño del transiberiano pero triste de dejar atrás a estos afectos que tan bien me habían recibido. Con esa fuerte sensación en el pecho, comenzaba el recorrido de casi 10.000km.

El Transiberiano

Vale aclarar que el “Transiberiano” no es un tren específico que atraviesa Rusia permitiendo hacer una suerte de hop-on y hop-off como los buses turísticos, sino que se refiere al trazado de la línea férrea que atraviesa Siberia. Saber esto puede ahorrarnos una confusión a la hora de comenzar a planear el viaje.  Para viajar en el “Transiberiano” no hay que comprar un boleto turístico como si fuese el mismo una excursión organizada.  Para poder recorrer Siberia, tenemos que comprar boletos individuales de A a B y de B a C y así sucesivamente teniendo en cuenta donde quiere uno parar y por cuantos días. Todo esto se compra directamente en la página de los trenes rusos www.rzd.ru y existe una versión en inglés para la tranquilidad de los viajeros. También hay una APP para los teléfonos mucho más amigable.

¿Existe un servicio que va de punta a punta? Sí. Tarda 6 o 7 días. Las paradas son de máximo 1h30min. Esa no era mi idea de recorrer Rusia. Por eso en mi relato encontrarán que compré los segmentos por separado y esto requiere cierta planificación previa.

Sobre el tren:

Normalmente encontraremos 3 clases:

Primera Clase ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️

SV o Liuks (Lux) donde hay 2 camas por cabina cerrada.

Segunda Clase ⭐️⭐️⭐️

Kupé donde hay cuatro camas por cabina cerrada.

Tercera Clase ⭐️

Platzkart es el vagón abierto con 6 camas por sección aunque no hay separaciones con puertas y el mismo pasillo une todas las secciones de 6.

Los pasajes

Compré para la tercera clase, denominada PlatzKart. Este vagón es una formación sin divisiones, una puerta de embarque  y dos baños en cada extremo del vagón y acomoda creo que hasta 50 personas  aproximadamente. Cada vagón cuenta con el servicio de una especie de azafata/o llamado provodnitza o provodnika según si es mujer u hombre.

El servicio a bordo ⚠️

Al embarcar en el tren, uno presenta a la provodnitza su billete y su documento. Éste nos dará la indicación de donde queda nuestra cama, aunque la instrucción viene en ruso. Igual uno se ubica por los números.

Una vez el tren en marcha, la provodnitza nos acercará nuestra ropa de cama y toalla de mano. Sobre las literas hay un estante donde se encuentran los colchones y frazadas que son comunes para todos. Es trabajo nuestro armar nuestra cama.

La provodnitza nos puede prestar durante el viaje unas tazas para el té que venía con motivos imperiales. El té es una bebida muy popular y siempre nos lo van a ofrecer, ya que la provodnitza nos vende los saquitos de té (entre otras cosas)  y el agua la podemos recargar en el Zamovar .

“Ty budish chai?”/ Quieres té?”

Para los viajes largos es común que la gente lleve su propia comida, y vienen super preparados la mayoría. Aunque de tanto en tanto vendedores ambulantes pasan por el vagón ofreciendo comidas rápidas, como un wrap o un cheburek (empanada frita gigante ) especialmente a la hora de la comida.

Si uno está con ganas de algo muy particular puede ir hasta el vagón-bar donde los precios no son muy amigables pero si necesita uno distenderse y airear la cabeza después de tantas horas en el compartimiento, se puede ir a relajar a este lugar. Obviamente las horas pico va a estar lleno, pero a media tarde se puede ir a sentar uno a ver la vida pasar mientras se toma una cerveza de 200 rublos rusos (aprox. 60 pesos argentinos).

Las camas

Las camas vienen divididas en secciones de 6, teniendo cuatro camas enfrentadas que apuntan hacia una ventana, mientras las otras dos van en paralelo a la formación dando espacio al pasillo. Estas dos camas laterales tienen la particularidad que la cama de abajo se transforma en una mesita para usar entre dos asientos durante el día.
Existe un dispenser de agua caliente en todos los vagones. Se lo conoce como Zamovar.

Sobre las paradas 🚧

Cada vagón cuenta con una raspisanie o cronograma que dice el nombre de la parada, el horario de la parada y por cuantos minutos es esa parada. Nos puede ayudar a saber si podemos bajar a estirar las piernas, o comprar algo, e incluso bajar a fumar para aquel que necesite. Generalmente solo nos dejan descender en aquellas paradas de varios minutos. Si la parada es de menos de 10 minutos prefieren que nadie baje para evitar demoras. Depende de la provodnitza muchas veces.

👉🏽  Foto 📷  10 Rublos y Puente en Krasnoyarsk

Sobre el equipaje

Si uno viaja con equipaje normal, no debe preocuparse pues hay lugar para el equipaje tanto sobre las literas como dentro de las camas inferiores que se levantan como si fuese un cajón.

Mi experiencia ♥️

En total realicé 8 desplazamientos de tren, siendo el más corto un viaje de 12hs y el más largo de 61hs. También me desvié de la ruta Transiberiana para visitar Astana,  la capital de Kazakhstan. Todos ellos fueron realizados en Tercera Clase o platzkart mientras que solo en un tramo por falta de boletos tuve que viajar en Segunda Clase o kupe.

Atravesar Rusia en el Transiberiano es una experiencia que invita a la socialización. En Siberia me tocó conocer gente genial en los trenes, y siempre que viajé me tocaba ser el único extranjero dentro del  vagón. Y las clases de ruso dieron fruto ya que al repetir las situaciones de conocer gente a diario, podía practicar y perfeccionar lo poco que sabía yendo de menor a mayor a lo largo del viaje.

Fotos 📷  El vagón bar | Amanece en Siberia | Baño de la tercera clase

El primer viaje

Conocí en el primer viaje a Viktor, que viajaba de Vladivostok a Jabaróvsk para hacer un curso de capacitación en los trenes rusos. Estaba recientemente retirado del ejército donde trabajaba en un barco bombardero y hacía poco se había casado con su novia. Esta descripción de Viktor que hice en dos líneas nos habrá tomado unos 15 minutos de comunicación para entendernos.

Meniá zavut Juan – ochim pryatna  / Me llamo Juan  – mucho gusto

Al rato ya nos llamábamos por el nombre y trataba de explicarle sobre mi vida en Argentina. Cuando llego la hora de comer el sacó un tupper gigante con un pollo al horno que le había hecho la señora. Me ofreció compartirlo porque no había llevado nada de cenar, y yo me ofrecí a comprar una botella de agua.

Chapurreando ruso esa noche y la mañana siguiente, desayunamos té con galletitas que yo tenía y nos despedimos con un abrazo en la Estación de Jabaróvsk donde los dos bajamos pero con diferentes destinos.

At kuda iedish? / De dónde vienes?

Más adelante en el viaje, me tocó pasar 3 noches arriba del tren, recorriendo Siberia de Este a casi el centro, donde se ubica el Lago Baikal, uno de los lugares más sorprendentes por su naturaleza. Es el lago más grande, mas profundo y más antiguo del mundo y resguarda según expertos, un quinto del agua dulce del mundo.  Valía la pena llegar allí y rompí un récord personal de pasar 61 horas consecutivas sobre un medio de transporte.

Obviamente, me tocó socializar y de qué manera: me senté en el pasillo compartiendo sección con dos familias con niños y al poco tiempo todo el vagón sabía que había un argentino en la formación. Pero lo más curioso para ellos, es que era un argentino que chapurreaba ruso. No tardaron en invitarme a tomar vodka con el gestito característico de hacerse un chasquido en el cuello estirado, señalando así la hora de beber.  En mi ruso básico, podía decirles de donde venía, que hacía en Rusia, mi trabajo en Argentina y algunas descripciones básicas de mi país. Los notaba muy interesados y yo en mi interior quería decirles más pero sentía que con lo que les comunicaba ellos se hacía un festín y se comentaban entre ellos lo que les decía complementando con sus ideas generales de Argentina.

Na zdarovia! / Salud!

Lo que me ha quedado para siempre fue aprender a jugar a las cartas con los niños. Es un juego de cartas de ataque y defensa que se llama Durak: se juega con cartas de poker y no hay ganadores sino un perdedor, que es el que aún tiene cartas cuando todos ya se han descartado. El perdedor es llamado Durak! ó tonto, en criollo. Este juego me acompañó por el resto de mis días en Rusia, ya que es un juego popular y todos lo saben jugar de niños a adultos. Personalmente no me iba muy bien pero también tuvimos oportunidad de jugar al UNO y ahí ya mi suerte cambió para mejor.

Papá Maxim ( ya que el nene también se llamaba Maxim) ahora es electricista, pero antes era Mayor en el cuerpo de blindados, y manejaba tanques. Volvía de casa de su padre que visitaron por lo que se trajo algunos ítems que formarán parte de su memorabilia. Uno de estos era  un casco para usar dentro del tanque, por lo que nos lo calzamos y posamos en una foto para el recuerdo.

Para el recuerdo también fueron sus caras e inventos  a la hora de probar el Mate: que para curiosidad de todos por el recipiente con bombilla, lo veían, lo olían y hasta dudaban de su procedencia. Me referí a él como Té Argentino (Argentinsky Chaii) y les expliqué con gestos el ritual. En general, les pareció muy amargo. Hay gustos, y gustos!

Atravesando Siberia en Rusia, dejé un montón de amigos, y siempre he sentido que me han tratado como familia. Hay muchos mitos para derribar, y espero que con lo que les he relatado se hagan una idea de que en Rusia no todo es lo que parece.  

Da vstrechi! / Hasta luego!

Fotos 📷  Estación Ekatimburgo
Fotos 📷  Con Viktor
Fotos 📷  Con la familia