Isla Dominica: la isla que no es República Dominicana

Hace unos meses llegué a Isla
Dominica
, denominada oficialmente Mancomunidad de Dominica (Commonwealth of
Dominica), gracias a un proyecto de cooperación internacional. Fue una estancia
de poco más de una semana y mi trabajo consistió, básicamente, en relevar la
mayoría de las áreas naturales protegidas de la isla y sus centros de
interpretación. Sin dudas, una de las mejores oficinas que tuve!
Navegando la costa de Roseau
Todas las personas a las que se lo comentaba que viajaba a Isla
Dominica por trabajo tenían la misma reacción: “¡Ah sí, República Dominicana!”.
Yo intentaba explicar dónde quedaba Isla Dominica, pero finalmente terminaba la
conversación con una frase corta y concreta “Isla Dominica no es República
Dominicana”. Recibía alguna que otra cara de sorpresa y la mayoría de las
personas desconocía su existencia.
La Isla Dominica es imponente por donde
la mires y no se merece ser referenciada desde la negación: “No es República
Dominicana”. Isla Dominica es Isla Dominica. Es parte de las Antillas
Menores y está ubicada entre Isla Guadalupe y Martinica. De todos los lugares
que conocí en mi vida viajera podría afirmar que es de los pocos (sino es el
único) que se muestra tal cual es. Su eslogan es “la isla natural” y
verdaderamente lo es.
Partiendo desde la Argentina, me llevo aproximadamente 15 horas
arribar a destino: 9 horas de vuelo a Miami, otras 3 horas a San Juan de Puerto
Rico y casi dos horas más en un pequeño avión directo a Isla Dominica. Las
conexiones demandan hacer noche en Miami, dado que los tiempos de conexión
mínima son imposibles de respetar, considerando los controles de seguridad en
el aeropuerto de Miami y San Juan. 
Cerca del Aeropuerto de Miami hay hoteles para todos los gustos y
bolsillos. Yo necesitaba descansar unas horas, así que opté por un Motel a diez
minutos en Taxi. Si van a viajar temprano, lo mejor es reservar el taxi para el
día siguiente porque es complicado conseguir uno en la calle durante la
madrugada. 
El trayecto desde San Juan a Dominica lo hice con la empresa Seaborne
Airlines
 y fue todo un
desafío. Se realiza en un avión (cito) de apenas 20 plazas y desde afuera
parece que un estornudo lo va a tumbar, pero nada de eso ocurre. Siempre
recuerdo el consejo de un compañero de trabajo del área de operaciones de PLUNA
que me dijo sabiamente: “Nunca dudes en subirte a un turbo hélice, son lo
más seguro que hay
”. 
El avión de Seaborn Airlines
Así que con esa frase en mente y un par de mantras recitados me
senté. El vuelo fue un verdadero placer. No se sintió absolutamente nada y por
momentos me olvidé de la hazaña. Al momento de aterrizar, el avión se zambulló
en la pista de aterrizaje, esquivando las verdes montañas que me acompañarían
durante toda la semana.
Este es el primero de una serie de post especialmente dedicados a
Isla Dominica. Para muchos será “la Isla que no es República Dominicana”. Para
mí es mucho más que esto.
Espero hacer justicia.

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